EL ARTE DEGENERADO DE PIERO QUIJANO
Se conoce que los nazis acuñaron el término "Entartete Kunst" ("Arte degenerado") para nombrar a la producción artística que no era admitida en la Alemania del Führer. En el Perú del presidente García, también hay un arte inadmisible: el que "no es consecuente con la institucionalidad del país", como dijo el jefe del gabinete ministerial, Jorge del Castillo.
El Estado no puede apoyar -detalló el presidente de la República- "un escarnio contra las Fuerzas Armadas". El gobierno justificó así -el 03 de julio de 2007- la censura de un dibujo de Rodrigo Quijano, 'desaparecido' de una muestra colectiva organizada en la "Casa Museo Mariátegui", de gestión estatal. Con abuso y sin escándalo, el partido en el gobierno administró un Museo del I.N.C. -en teoría, de todos los peruanos- como si de un local de la Juventud Aprista se tratase.
Pero, ¿de qué manera es posible considerar que el dibujo de Quijano es un escarnio? ¿Decir que el Ejército asesinó brutalmente a campesinos peruanos es ofensivo? ¿Porque trae a la memoria crímenes horrendos, cometidos contra las gentes, por las Fuerzas Armadas del Estado? ¿Porque quiere prevenir que el drama se repita idéntico, por el olvido de lo antiguo?
El dibujo de Quijano no es una ficción malsana. Se empeña valiosamente en recordar, para que no se repita una nueva tragedia, lo que hace ya casi 25 años empezó a ensangrentar los andes peruanos, y después -en menor escala- las ciudades: la guerra sucia desatada por el Estado contra los campesinos de la sierra profunda, que eran sistemáticamente torturados, asesinados y desaparecidos.
Todos eran sospechosos de terrorismo, y la consigna de las Fuerzas del Orden era 'mejor un sospechoso muerto que un terrorista vivo'. Llegaron a exterminar comunidades enteras y las enterraron en fosas comunes. Utilizaron cuartos de tortura e incineradores de cadáveres. Aterrorizaron, junto a Sendero Luminoso, en una guerra sucia por el Poder, a los pueblos. Esto no es un cuento tremendista o una mentira ideologizada: es historia trágica y reciente, pero el Estado Peruano desea que caiga en el olvido.
Diversas organizaciones de derechos humanos, y escasos pero reveladores documentos de prensa, ya habían revelado -antes de la Comisión de la Verdad, que abundó en pruebas- que en el Perú se libraba una guerra sucia, es decir, un terrorismo de Estado contra las gentes, a las que se tortura y 'desaparece'.
Por supuesto, el dibujo de Quijano sería un escarnio sólo si se considerara que el Ejército no cometió la atrocidad retratada, caso en el cual se cometería un revisionismo histórico comparable al practicado por los neonazis que niegan el Holocausto y llaman héroes a los oficiales de la Gestapo.
Los militaristas peruanos están en su derecho de afirmar que los asesinatos extrajudiciales fueron 'lamentables excepciones', 'casos aislados', 'errores de guerra', y que las Fuerzas del Orden estaban formadas por héroes valientes. Sin embargo no pueden pretender que todos compartan su manera de ningunear una barbarie. Ni aunque oficialicen el pensamiento único, decreten la ley del olvido y conviertan en delito recordar.
Publicado el 05 de octubre de 2007.
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Dibujo de Quijano, considerado ofensivo por el Estado Peruano y censurado por el Instituto Nacional de Cultura.

El presidente García justifica censura a obra de Quijano, y besa mano del Cardenal Cipriani, justificador de las masacres en los sangrientos '80.
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