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DERIVAS
Escribe: Carlos Mayhua
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ESTADO ARREANDO SU GANADO PARA CONTARLO

El Censo Nacional realizado el domingo 21 de octubre en los territorios cercados llamados 'Perú', ha dado pie a que muchos periodistas e intelectuales hicieran el gesto de pensar libremente. Un coro enorme ha desafinado, y en un alarde de dignidad, ha criticado la forma primitiva y prepotente como el Censo se ha desarrollado: encerrando mediante Decreto Supremo a toda la población peruana en sus casas, durante diez horas.

Esta arreada salvaje ha disgustado a medio mundo, pero resulta gracioso ver un disgusto tan poco merecedor de su nombre, y tan obediente. Mario Ghibellini habla de "atropellos y torpezas" (revista 'Somos' nº 1089), indicando que existen formas más modernas de censar un país, sin paralizarlo. Casi parece un virulento, cuando menciona que la Defensora del Pueblo no hace nada para defender los derechos constitucionales de la población, "seguramente encerrada en su casa, esperando al empadronador". Sin embargo, una graciosa y computable ovejita cierra su artículo, llamando a "atender minuciosamente" la invitación del encierro casero, pues "los encuestadores podrían perder la cuenta y verse en la necesidad de empezar de nuevo".

En la página 'Contracorriente' del diario 'El Comercio', en el mismo día del ominoso censo, Milagros Leiva muestra su temple: "Las críticas al censo siguen escuchándose, pero todo está consumado". En un largo texto, menciona varias veces cosas como éstas: "Los señores del INEI nos han pedido (...) que no salgamos hasta las seis de la tarde. ¿Y? ¿Tanto drama por eso?"; "Ordenarnos a no salir de casa este domingo es inconstitucional (...) pero, la verdad, tampoco es para tanto".

Esta crítica esperpéntica es la falsa crítica que el Gobierno espera y la Gran Prensa entrega, para que este patio de prisión aparezca como un paraíso de libertad. Para la casi totalidad de opinantes públicos del país, no es ignominia que el Estado cuente a los ciudadanos como a cabezas de ganado que pastan en sus territorios; no sólo es normal, es necesario para el "Progreso del País" (esa religión totalitaria de la que está prohibido disentir). Lo único malo -dicen estos votantes felices- es que el Estado utilice métodos tan arcaicos, encerrándonos por diez horas para contarnos y clasificarnos.

Los falsos críticos evitan realizar una comparación evidente: lo que se parece el Censo Nacional a un día de Elecciones Democráticas. Mario Ghibellini ha escrito: "Debemos agradecer que al gobierno no se le haya ocurrido contarnos de manera aún más primitiva, como por ejemplo haciéndonos pasar uno por uno por una puerta", sin caer en la cuenta que un día de Elecciones Democráticas se parece mucho a esa afrenta: ciudadanos obligados por el Estado a formar filas, pasar por una puerta, y votar por el próximo "representante" que robará y gaseará al pueblo, en su nombre.

La libertad -social, política- no pasa de ser una mitología bajo la férula de los gobiernos, y la forma prepotente que tomó el Censo Nacional no hace sino revelar la raíz de la ignominia estatal, que controla y administra a su antojo la vida de vastas cantidades de habitantes, con su consentimiento expresado en la forma de un voto. Así, el voto libre no es la democracia en acción, como dice la Gran Prensa cada vez que el Estado obliga a su rebaño a dirigirse a los centros de votación; el voto libre es la castración política a la que periódicamente se someten los ciudadanos, que entregan mediante ese acto simbólico la capacidad de organizar sus propias vidas y de hacer "democracia directa", en la vida cotidiana. Siempre gana el Gran Pastor.

Así como no es propio de hombres libres el ser encerrados diez horas por el capricho de una orden gubernamental, no es propio de hombres libres el ser gobernados por otros hombres. Importa recordar -para despejar la densa Fe que en el Gobierno Democrático tienen las ovejas bienpensadas- la célebre e inmortal invectiva del pensador francés Pierre-Joseph Proudhon:

"Ser gobernado significa ser vigilado, inspec-cionado, espiado, dirigido, legislado, regla-mentado, encasillado, adoctrinado, sermoneado, fiscalizado, estimado, apreciado, censurado, mandado, (...) anotado, registrado, empadronado, arancelado, sellado, medido, evaluado, cotizado, patentado, licenciado, autorizado, apostillado, amonestado, contenido, reformado, enmendado, corregido, al realizar cualquier operación, cualquier transacción, cualquier movimiento. Significa, so pretexto de utilidad pública y en nombre del interés general; verse obligado a pagar contribuciones, ser inspeccionado, saqueado, explotado, monopolizado, depredado, presionado, embaucado, robado, luego, a la menor queja, reprimido, multado, vilipendiado, vejado, acosado, maltratado, aporreado, desarmado, agarrotado, encarcelado, fusilado, ametrallado, juzgado, condenado, deportado, sacrificado, vendido, traicionado y, para colmo, burlado, ridiculizado, ultrajado, deshonrado."
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Publicado el 22 de octubre de 2007.


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